viernes, 26 de febrero de 2010


¿Por qué ha sido tan tibia la reacción de Zapatero tras la muerte, después de 85 días en huelga de hambre, del disidente cubano Orlando Zapata?



Los nuestros aun sin razón




Porque Zapatero es un dirigente del socialismo del Siglo XXI; y, por ello, sólo podía lamentar –no más- la muerte de quien murió dando una lección moral al castrismo (que tanto admira ZP), que le había encarcelado por recoger firmas en un texto que solicitaba la reforma constitucional en Cuba. Ni la cúpula de Barceló ni hablar desde la Sala de los Derechos Humanos fueron suficientes para dar un paso más y condenar la sistemática conculcación de los Derechos humanos del castrismo… Los nuestros con razón y sin ella.

jueves, 4 de febrero de 2010

¿Por qué siete de cada diez empresas rechazan la política económica del Gobierno de Zapatero?

Una catástrofe sin paliativos

Los empresarios rechazan la política económica de ZP porque entienden de eso… Solo pueden creer en la sonrisa y la ceja arqueada y el talante (por detrás y por delante) quienes van por el mundo sin problemas, bien por privilegio bien por la mayor de las desgracias, la inconsciencia. El privilegio de estar colgado del presupuesto, sobre todo en época de crisis, cuando más se ven las diferencias. O si se va babeando en vez de pensando. La política económica de ZP es rechazable porque es una catástrofe sin paliativos.

¿ Pueden sentirse "estafados" todos aquellos trabajadores que confiaban en jubilarse a los 65 años y ahora ven retrasada la edad del retiro?

Se hace lo que se sabe


La jubilación es un derecho importantísimo. Es la liberación del “castigo” bíblico de ganarse el pan con el sudor de la frente… Pero tiene que pagarse, y en España rige el sistema de reparto, que implica que cuanto mejor se administra más se puede repartir. Zapatero que es un repartidor… de humo, no tiene otro remedio que proponer el retraso que propone porque no sabe hacer otra cosa mejor. Aznar resolvió el mismo problema que le dejó González creando cinco millones de puestos de trabajo. Recordarlo es impertinente, claro.


.