sábado, 12 de abril de 2008

¿Una república para España?


  • Si con esta experiencia (la de 1873 y 1931) alguien cree que puede ser en este momento una solución para España, merece estar apartado en un manicomio. STANLEY PAYNE (04.10.2006)

Cuando, a principio de los años ochenta, escuchamos a Guerra decir que “A España no la va a conocer ni la madre que la parió” no teníamos ni idea de hasta que punto era una premonición. Aunque quien cumple el vaticinio es el segundo de los presidentes socialistas que ha dado nuestra democracia, un cachorro silencioso entonces, cuando “l’enfant terrible” del felipismo decía aquellas cosas. Quienes no nos habíamos fiado de las, que considerábamos, malas lenguas todavía no les conocíamos… Después, algunos llegamos a la conclusión de que aquellos mal pensados, aquellas malas lenguas, se habían quedado cortos, muy cortos. Aquellos primeros socialistas de la nueva democracia eran también republicanos sin república, los de hoy además lo son sin sentido. Republicanos curiosos que aceptaron la monarquía... Era, en realidad, una monarquía republicana…

Todavía recuerdo la imagen, que no se ha prodigado en absoluto hasta ahora, de la apertura de las primeras cortes en las que los socialistas estuvieron, de pie –eso sí- pero sin aplaudir al rey, permaneciendo ostensiblemente con los brazos caídos. Los socialistas, después de la muerte de Franco, habían propugnado llo que llamaron “ruptura democrática” y la república. Entonces estaban y siguen estando, sin embargo, acomodados en la la monarquía. Era cuando todavía se auto identificaban con los “cien años de honradez” (Los que habían estado sin tocar poder), y que durante el felipismo se añadió al eslogan, a modo de chascarrillo: “pero ni un minuto más”. Pronto, es de esperar, que en esta vorágine de cambio zetapeino le vaya a tocar el turno a la forma de Estado. Zapatero es republicano como su abuelo. Entonces regía la dialéctica monarquía o república. Hoy esa no es, en absoluto la cuestión, pero con la “memoria histórica” se pueden hacer muchas fantasías para entretener el personal en tiempos de crisis.

Ya se han emitido, en la pasada legislatura, algunos balbuceos republicanos. Se han sacado a pasear banderas tricolor, quemado fotos de la familia real y pronunciado discursos. No se canta como en los primeros tiempos Mañana España será republicana, pero en cualquier momento puede volver a hacerse. No es difícil ser republicano en España. Solo hace falta decirlo. La fuerza del lenguaje es ecreadora… Durante la primera república se cantaba:

Si la república viene

no habrá quintos en España.

Por eso aquí hasta la Virgen

Se vuelve republicana.

La canción se refería a una de las principales motivaciones de la adhesión popular a la primera República española (1873). El republicanismo en la España contemporánea data de 1869. En realidad nunca hemos dejado de ser republicanos. Si embargo hemos sido unos republicanos muy curiosos. Casi siempre hemos estado sin república. Quizá ha sido por eso que lo hemos seguido siendo. La república ha funcionado políticamente, para algunos, como la novia platónica que nunca se consiguió y que por esa ignorancia se la deseó toda la vida, confrontándola con la mujer real, a la que se hartó con estúpidas comparaciones con la hipotética perfección del ideal.

Las experiencias republicanas han sido de lo más efímero y trágico de nuestra historia. La primera república por lo menos se proclamó en sede parlamentaria el mismo día que se aceptó la abdicación de Amadeo de Saboya, pero no duró ni once meses. Fue además una época convulsa con cuatro presidentes y un jefe de gobierno que algunos, antes de la aventura republicana, habían querido hacer rey, y que para nada apreciaba la república. Fue una época en lque se produjeron las insurrecciones cantonalistas, que revivían la emoción de la Comuna de París. El grito de ¡Viva Cartagena! (Alcoy y otros lugares), hizo estragos además del ridículo…Se conspiraba y agitaban las masas. El propio presidente de la I República, Pi y Margall, en un discurso parlamentario dijo: “Si la República hubiera venido de abajo arriba, las provincias habrían empezado a constituirse en cantones y hubiera desaparecido el Poder central.” Son las palabras de un jefe de Estado ácrata… Curioso, como un obispo ateo...

Republicana es la luna,

Republicano es el sol,

Republicana mi novia,

Republicano soy yo.

Esta canción es de la siguiente época republicana. Durante la II República española los niños cantaron esa canción; más realista que la primera… (No se refiere a la Virgen, por supuesto). Además quien suprimió la ”mili” obligatoria, un siglo y un cuarto más tarde, fue Aznar…

La II República se proclamó de modo diferente. No fue en sede parlamentaria, sino en la calle. Se hizo con mayor emoción revolucionaria. Los republicanos siempre han afirmado que la II República entró de modo pacífico y por las urnas. Sin embargo no por mucho repetido por unos es cuestión pacífica entre los historiadores. No fue tan pacífico su advenimiento como se quiere suponer. En Jaca se había intentado un golpe militar para proclamarla; y en cuanto al aspecto electoral, no puede ignorarse que las elecciones que la llevaron a puerto fueron unas municipales (impropias para tal fin) y que, además, no las ganaron (por número de concejales elegidos) los republicanos. Fue el monarca que prefirió retirarse ante lo que intuyó podía ocurrir. El 14 de abril, sin trámite, expeditivamente, por la vía de los hechos, las autoridades de Madrid fueron expulsadas enérgicamente de sus cargos. No hubo continuidad institucional.

Mas, por poco que se piense se ve que no podía hacerse de otro modo habida cuenta las circunstancias.Entre el día electoral y la proclamación de la república apenas transcurrieron dos días. Companys en el ayuntamiento de Barcelona expulsó a las autoridades sin esperar al traspaso de poderes y Maciá imitó a Companys ocupando la Diputación, donde proclamó la República catalana dentro de la Federación ibérica; cuando nadie en el Pacto de San Sebastián había hablado de federalismo. Con la advertencia de que quien perturbara el orden de la naciente República catalana sería considerado como un agente provocador y como un traidor a la patria. La marsellesa era cantada o tatareada, mientras se gritaba: Visca Maciá, mori Cambó”. Sin embargo idílicamente la llamaron la “niña bonita”…Mas, como escribió Salvador de Madariaga: “no le vendría mal como epitafio: Entre todos la mataron y ella sola se murió” y que “la república iba de mal en peor y que no valía intentar consolarse con la comodísima explicación de que todo se debía a esos malditos reaccionarios, porque en mi opinión y experiencia no eran menos responsables los de la izquierda”.

Hoy, con todo lo que sabemos (o podemos saber) empeñarse en postular la idea de la II República española tiene delito. Es cuando menos, insólito. Pues reivindicar, querer revivir, lo que terminó no solo en fracaso estrepitoso sino en tragedia cívica y social, en cruenta guerra civil, es ciertamente incomprensible. Es cosa de republicanos, por lo menos curiosos. Si se quiere una república, cosa que no hay por qué descartar ni dejar de hacerlo; en el mundo hay muchos ejemplos y mejores. Si en nuestra historia no encontramos el ejemplo que buscamos podemos tomar la referencia que queramos, no estamos atados ni siquiera a nuestro pasado. Somos libres. Yo, por ejemplo, preferiría, en su caso, la república francesa.

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